<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?>
<rss version="0.91">
<channel>
<title>Filosofiadigital.com</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com</link>
<description>Filosofiadigital.com</description>
<language>es-es</language>

<item>
<title>NUEVO SITIO DE FILOSOFÍA DIGITAL</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/06/03/nuevo-sitio-de-filosofia-digital</link>
<description><![CDATA[ <b>Para volver a la página principal o localizar el nuevo sitio de FILOSOFÍA DIGITAL, hacer click en:<br />
<br />
<b><a href="http://www.filosofiadigital.com/" target="_blank">http://www.filosofiadigital.com/</a></b><br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>ANTOLOGÍAS DE TEXTOS DE FILOSOFÍA DIGITAL</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/28/antologias-de-textos-de-filosofia-digital</link>
<description><![CDATA[ <u><b><a href="http://www.filosofiadigital.com/" target="_blank"><b>FILOSOFÍA DIGITAL HA CAMBIADO DE SERVIDOR. </b></a><br />
<br />
CONSERVAREMOS E INCREMENTAREMOS EL FONDO DE TEXTOS, DISPONIBLE EN ESTA ESPECIE DE BLOG-ARCHIVO, CON DOS FINALIDADES:</b></u><br />
<br />
<b>1.- Facilitar las citas y referencias, de obras y autores, desde la página principal.<br />
<br />
2.- Convertir este blog en una especie de modesta hemeroteca y videoteca, donde los amantes de la lectura y la reflexión, puedan disfrutar visitándola. Nosotros ya lo hemos hecho editando y releyendo cada artículo. <br />
<br />
Gracias por vuestra visita. Pasadlo bien. <br />
<br />
OLIVER.</b><br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>La medicalización de la vida</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/25/la-medicalizacion-de-la-vida</link>
<description><![CDATA[ <i><b>"Cambiar la sociedad, volverla más juiciosa, no quiere decir en absoluto intervenir en la vida de los individuos, obligándoles a comportarse de una manera contraria a sus deseos, sino cambiar las reglas de juego de la sociedad. Y ¿qué hacen los médicos en este aspecto? Al parecer, muy poca cosa".</b></i><br />
<br />
El bienestar moral del paciente, la impresión que siente de ser escuchado y tomado en serio, o, por el contrario, de ser rechazado, son dimensiones de su sentimiento de seguridad tan importantes como el bienestar físico. <br />
<br />
Si hay interdependencia entre la tranquilidad moral y la comodidad física, y el hecho de actuar sobre el primero nos lleva a mejorar el segundo, es algo por lo que debemos felicitarnos, pero no es una razón para tratar al primero como un simple “medio”, sino que se debe considerar como un “fin” en sí mismo. <br />
<br />
<b>LA RELACIÓN ENTRE EL MÉDICO Y EL PACIENTE</b><br />
<br />
¿Y qué es lo que necesita el paciente para sentirse reconfortado? ¿Mucha ciencia? ¿No siente más bien la necesidad de poderse expresar, de hacer partícipe a alguien de sus problemas, de su ansiedad? ¿No siente la necesidad de que le escuchen y le traten como a un ser humano, y no como a un cliente o, peor aún, como un portador de órganos enfermos? ¿Qué le falta, pues, al médico para responder a estos deseos de su paciente?<br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/sufrir.jpg" title="¿Qué le falta al médico para tratar a sus pacientes como seres humanos?"/><br />
<br />
Sin duda, una cierta aptitud para las relaciones humanas, que puede, quizás, adquirir por medio de una formación (no en forma de una enseñanza magistral, sino con casos concretos, “trabajos prácticos” sobre el terreno). Pero, por encima de todo, lo que le hace falta al médico es precisamente aquello de que dispone en menor cantidad: tiempo, tiempo para conversar con su enfermo y, sobre todo, tiempo para escucharle.<br />
<br />
Se trata de hacerse cargo del problema que plantea el paciente de manera global, respetando la unidad de la persona, por lo que se debe ofrecer al enfermo una competencia técnica así como una disponibilidad de escucha y de atención. Esta misma preocupación de síntesis impone, por otra parte, que la acción puramente curativa vuelva a su justo lugar y no disociarla en prevención, terapéutica, vigilancia, rehabilitación, etc.<br />
<br />
En una palabra, se trata de devolver al médico el papel psico-socio-educativo, que ha perdido actualmente y que está un poco desvalorizado, conservándole, al mismo tiempo, su papel técnico.<br />
<br />
<b>¿ES LA SALUD UNA NECESIDAD QUE PUEDE SER SATISFECHA?</b><br />
<br />
Todo esto es imposible, me contestarán, a menos que multipliquemos el número de médicos en una proporción que sería difícilmente aceptable para la sociedad. Esta idea de aumentar el número de médicos, para hacer frente a la situación actual del “medico desbordado”, se basa en la hipótesis de que existe una “necesidad” de salud y de cuidados médicos bien definida y que basta con ponerle precio para satisfacerla por completo.<br />
<br />
Sin embargo, nosotros creemos que con el tipo de medicina que conocemos, si multiplicáramos por tres el número de médicos, éstos estarían igualmente desbordados por el trabajo. Y no porque la petición de ayuda médica sea indefinida, como piensan algunos, sino porque, más verosímilmente, la oferta atrae la demanda como el émbolo aspira el líquido dentro de la jeringa.<br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/medicamentos.jpg" title="Medicamentos para todo"/><br />
<br />
¿Cuál es la postura de los médicos ante este estado de cosas? Escuchemos por ejemplo al profesor <b>Péquignot</b>: <br />
<br />
<i>“Es evidente que una parte de nuestra metodología desaparecería si el hombre y las sociedades humanas fueran perfectas. Puede ser divertido pensar lo que pasaría si el hombre (y ahora también la mujer) dejaran totalmente de fumar y disminuyeran su ración de alcohol a menos de medio litro de vino diario. Tampoco sería malo que el hombre rebajara su ración alimenticia a menos de 2.000 calorías y comprendiera que las calorías más caras no tienen más valor nutritivo que las más baratas (digamos, por ejemplo, la carne que la leche). Asimismo sería bueno que un ejercicio físico regular reemplazara las costumbres actuales demasiado sedentarias, y se redujera la circulación en automóvil que no fuera absolutamente necesaria… ¡Que nos ahorren el resto del sermón! Tanto si se le llama educación sanitaria, como si se le llama medicina preventiva, es evidente que no vale más que el salario de los predicadores”.<br />
</i><br />
Detrás de estos conceptos incisivos y de sentido común, se esconde una ideología muy particular. Existe, en primer lugar, la idea de que los comportamientos de los seres humanos se explican por sus deseos: si los individuos fuman, beben y no hacen ejercicio, es porque quieren; si prefieren circular en automóvil, y a gran velocidad, ¿quién puede decir mejor que ellos lo que les conviene?<br />
<br />
 Con estas teorías, los que preconizan prevenir la aparición de las enfermedades por medio de un modo de vida más juicioso no tienen más que una posibilidad: prohibir, oponerse a los deseos de los individuos, culpabilizarlos, con lo que se convierten en sermoneadores dudosos y poco eficaces.<br />
<br />
<b>¿SE HA CONVERTIDO LA MEDICINA EN UNA IDEOLOGÍA?<br />
</b><br />
Detrás de esta concepción del hombre, se adivina la más pura ideología liberal. Los comportamientos de los individuos demuestran cuáles son sus gustos y preferencias; sin embargo, las determinantes socioculturales no se toman en consideración; sobre todo, el hecho de que las reglas de juego de la sociedad puedan ser tales, que hagan que un conjunto de comportamientos individualmente coherentes, sean al fin perjudiciales para todos.<br />
<br />
Este fenómeno constituye la clave de las contradicciones del sistema de salud y lo mismo ocurre en los otros terrenos de la vida económica y social. Cambiar la sociedad, volverla más juiciosa, no quiere decir en absoluto intervenir en la vida de los individuos, obligándoles a comportarse de una manera contraria a sus deseos, sino cambiar las reglas de juego de la sociedad. Y ¿qué hacen los médicos en este aspecto? Al parecer, muy poca cosa.<br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/medico.jpg" title="Tomando la presión arterial"/><br />
<br />
Ahí está la verdadera cuestión. Hoy día son los médicos los que detentan el poder en materia de política sanitaria, y llevan a cabo esta política como puros guerreros (*). <br />
<br />
Pero deben aceptar una de las dos soluciones: o siguen siendo lo que son, con su ideología y su técnica tradicional, que “no se preocupa más que de los deberes del médico respecto al enfermo que le consulta, pero que permanece muda cuando se trata de prevenir la enfermedad, o se ocupan de los enfermos que, debido a las barreras sociales, financieras o psicológicas, no les consultan”. En este caso, deben aceptar convertirse en un simple medio de la política sanitaria, entre otros muchos, y perder su aire despreciativo respecto a los economistas y otros planificadores que se preocupan por los problemas sanitarios sin ser médicos.<br />
<br />
O bien, consienten en reformarse, aprendiendo a ver y a tratar los problemas de la salud de la manera que debe hacerse, de la única manera que puede hacerse, es decir, en tercera persona (como salud colectiva).<br />
<br />
<b>LA MEDICINA, ¿COARTADA DE UNA SOCIEDAD ENFERMA?</b><br />
<br />
Una solución consistiría, quizás, en desarrollar carreras y profesiones compuestas, como podrían ser: mitad médicos, mitad estadistas economistas; o mitad médicos, mitad arquitectos urbanistas. Con ello, la organización de la política sanitaria cambiaría por completo y debería extenderse de manera transversal a terrenos (urbanismos, circunstancias, condiciones de trabajo) con los cuales hasta ahora no ha tenido ningún contacto. Solamente así se podrá evitar que la medicina aparezca cada vez más como la “coartada de una sociedad patógena”.<br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/trasplante_hepatico_grande.jpg" title="Trasplante de hígado"/><br />
<br />
Añadamos que es el único medio realista de llegar a una verdadera igualdad de todos ante el enfermo y su muerte. Propagar la idea de que esta igualdad se confunde con la igualdad de acceso a las técnicas de medicina puntera no es más que un puro engaño.<br />
<br />
Por una parte, porque el coste de estas técnicas impide -y sus promotores los saben perfectamente- su generalización para el conjunto de la población, y por otra parte, porque insistir sobre este aspecto de las cosas tiende a hacer creer que estas técnicas poseen una eficacia que, en realidad, están muy lejos de poseer.<br />
<br />
Finalmente, y sobre todo, porque consideramos que es un buen método para dejar pasar en silencio la causa más determinante de la desigualdad ante la enfermedad: la desigualdad de las condiciones de vida.<br />
<br />
(*) <i>“Los médicos de los que hablamos no son, evidentemente, las decenas de millares dedicados a la medicina general, que son más las víctimas que los creadores de esta situación. Se trata de los líderes de la profesión, cuyo “status”, peso social y posición política, les darían la oportunidad, si ellos quisieran, de provocar el cambio”</i>. Nota de los autores.<br />
<br />
<b>J. P .DUPUY - S. KARSENTY, <i>“La invasión farmacéutica”</i>, 1.974.</b><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>¿Qué es bueno para el pueblo?</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/21/que-es-bueno-para-el-pueblo</link>
<description><![CDATA[ <b><i>"Todos los partidos saben, o creen saber, qué es bueno para el pueblo. Sin embargo, lo que es verdaderamente bueno no creará antagonismo, ni en casa ni fuera de ella; traerá la unidad entre el hombre y el hombre. Lo que es verdaderamente bueno se interesará en la totalidad del hombre, y no en cierto beneficio superficial que sólo puede conducir a una mayor infelicidad y miseria; pondrá fin a la división y a la enemistad que el nacionalismo y las religiones organizadas han creado. Pero, ¿se encuentra tan fácilmente lo bueno?"</i>. Krishnamurti.</b><br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/krisnamurti-4.jpg" title="Krishnamurti"/><br />
<br />
Estábamos varias personas en la habitación. Dos de los hombres habían pasado muchos años en la cárcel por cuestiones políticas; habían sufrido y se habían sacrificado por lograr la libertad del país, y eran muy conocidos. Sus nombres aparecían con frecuencia en los diarios, y, aun siendo modestos, sus ojos traslucían aún esa peculiar arrogancia del logro y la fama. Habían leído mucho y hablaban con la soltura que da la oratoria pública.<br />
<br />
Otro era un político, un hombre robusto de penetrante mirada, lleno de planes y ansioso por ascender. También él había estado preso por la misma razón, pero ahora se hallaba en una posición de poder, y su mirada expresaba seguridad y resolución; podía manejar ideas y hombres.<br />
<br />
Otro de los presentes había renunciado a las posesiones mundanas, y anhelaba el poder para hacer el bien. Muy instruido y lleno de adecuadas citas, tenía una sonrisa auténticamente bondadosa y agradable, y estaba en aquel momento viajando por todo el país, hablando, persuadiendo y ayunando. <br />
<br />
Había tres o cuatro personas más que también aspiraban a trepar la escala política o espiritual del reconocimiento o de la humildad.<br />
<br />
<b>LO ESENCIAL ES UNA REVOLUCIÓN DE LA MENTE<br />
</b><br />
- “No puedo comprender -empezó diciendo uno de ellos- por qué se opone usted tan firmemente a la acción. La vida es acción; sin acción, la vida es un proceso de estancamiento. Necesitamos personas entregadas a la acción para poder cambiar las condiciones sociales y religiosas de este desafortunado país. Sin duda, no estará usted en contra de la reforma: de que los terratenientes den voluntariamente parte de sus tierras a quienes carecen de ellas, de que se eduque al aldeano, se hagan mejoras en los pueblos, se eliminen las divisiones de casta, etcétera.”<br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/j.krishnamurti-2.jpg" title="El filósofo Krishnamurti, en uno de sus coloquios"/><br />
<br />
<b>K.-</b> La reforma, por muy necesaria que sea, sólo engendra la necesidad de reformas ulteriores, y es algo que nunca termina. Lo esencial es una revolución del pensar humano, no una reforma a base de remiendos. Sin un cambio fundamental en la mente y el corazón del hombre, la reforma sólo sirve para adormecerlo, al ayudarle a sentirse más satisfecho.<br />
<br />
- “¿Quiere decir que no debemos hacer reformas?”, preguntó otro, con una vehemencia que resultaba sorprendente.<br />
<br />
- “Creo que le ha malinterpretado usted -explicó uno de los hombres de más edad-. Lo que él quiere decir es que las reformas nunca producirán la transformación total del hombre. De hecho, la reforma impide esa completa transformación, porque adormece al hombre al darle una satisfacción temporal. Si hace usted que esas gratificantes reformas se multipliquen, lentamente irá sumiendo a sus semejantes en la complacencia”.<br />
<br />
- “Pero, si nos limitamos estrictamente a una sola reforma esencial -por ejemplo, la donación voluntaria de tierra a quienes carecen de ella-, ¿no será eso beneficioso hasta que aquello se produzca?”.<br />
<br />
<b>EL TODO DA SENTIDO A LAS PARTES</b><br />
<br />
<b>K.- </b>¿Es posible separar una parte del campo total de la existencia? ¿Se puede poner un cerco a esa parte, concentrarse en ella, sin influir en el resto del campo?<br />
<br />
- “Influir en todo el campo de la existencia es precisamente lo que proyectamos hacer. Cuando hayamos logrado una reforma, comenzaremos con otra”.<br />
<br />
<b>K.-</b> ¿Puede la totalidad de la vida ser comprendida a través de la parte? ¿O acaso debe percibirse y comprenderse primero el todo, y sólo entonces pueden las partes ser examinadas y remodeladas en relación con el todo? Sin comprender el todo, la mera concentración en la parte no hace sino crear más confusión y desdicha.<br />
<br />
- “¿Trata de decir -preguntó el hombre de carácter vehemente- que no debemos actuar o realizar reformas sin estudiar primero todo el proceso de la existencia?”<br />
<br />
- “Eso es absurdo, desde luego -intervino el político-. Sencillamente no tenemos tiempo de investigar el pleno significado de la vida. Habrá que dejar eso a los soñadores, a los gurús, a los filósofos. Nosotros tenemos que lidiar con la existencia cotidiana; tenemos que actuar, tenemos que legislar, que gobernar y poner orden en el caos. Nos conciernen los embalses, la irrigación, las mejoras de la agricultura; nos ocupamos del comercio, de la economía, y tenemos que tratar con las potencias extranjeras. Nos contentamos con seguir adelante de día en día sin que sobrevenga alguna calamidad mayor. Somos hombres prácticos, en puestos de responsabilidad, y tenemos que obrar lo mejor que podamos por el bien del pueblo.”<br />
<br />
<b>¿CÓMO SABE LO QUE ES BUENO PARA EL PUEBLO?</b><br />
<br />
<b>K.-</b> Si se me permite la pregunta, ¿cómo sabe qué es bueno para el pueblo? ¡Da por sentadas tantas cosas! Empieza usted con un sinfín de conclusiones, y cuando se parte de una conclusión, tanto si es suya como de otro, todo pensar cesa. La tranquila suposición de que ustedes saben, mientras que el otro no sabe, conduce a una mayor desgracia que la de no poder comer más que una vez al día, pues la vanidad de las conclusiones es lo que produce la explotación del hombre. En nuestra ansia de actuar por el bien de otros, al parecer causamos graves perjuicios.<br />
<br />
- “Algunos de nosotros pensamos que sabemos realmente qué es bueno para el país y sus gentes -explicó el político-. Por supuesto, la oposición también piensa que ella sabe; pero la oposición no es muy fuerte en este país, afortunadamente para nosotros, de modo que triunfaremos y estaremos en condiciones de ensayar lo que consideramos bueno y beneficioso”.<br />
<br />
<b>K.-</b> Todos los partidos saben, o creen saber, qué es bueno para el pueblo. Sin embargo, lo que es verdaderamente bueno no creará antagonismo, ni en casa ni fuera de ella; traerá la unidad entre el hombre y el hombre. Lo que es verdaderamente bueno se interesará en la totalidad del hombre, y no en cierto beneficio superficial que sólo puede conducir a una mayor infelicidad y miseria; pondrá fin a la división y a la enemistad que el nacionalismo y las religiones organizadas han creado. Pero, ¿se encuentra tan fácilmente lo bueno?<br />
<br />
<b>JIDDU KRISHNAMURI, <i>“Comentarios sobre el vivir”</i>, tomo III (1ª parte)</b><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Salud, bienestar y alienación</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/20/salud-bienestar-y-alienacion</link>
<description><![CDATA[ <i><b>"La salud a cualquier precio, incluso al precio de una institucionalización más alienante, quizá, que la propia enfermedad, es un objetivo decadente. Aunque se necesite gozar de buena salud para poder vivir bien, el sentido de la vida no está necesariamente contenido en esta exigencia."<br />
</b></i><br />
El tipo de cambio que preconizamos para la sanidad se caracteriza por una cierta desmedicalización a nivel de las relaciones médico-enfermo, siendo la petición de ayuda del paciente recibida como tal; desmedicalización a nivel colectivo, porque la política sanitaria aporta variantes que el sistema médico actual ignora. <br />
<br />
Pero esta desmedicalización sólo puede obtener un éxito duradero, si se extiende más allá de las instituciones, hasta las mentalidades y las actitudes colectivas. Lo que hay que cambiar es el lugar que ocupa el médico en la sociedad y sus actitudes ante el enfermo, la enfermedad y la muerte.<br />
<br />
<b>LA SALUD, UN VALOR SOCIAL Y UNA EXIGENCIA</b><br />
<br />
Nuestra sociedad es patógena, hemos dicho, y es cierto porque las condiciones de vida que crea la sociedad industrial son nocivas para la salud de los hombres. Pero lo es también de manera más sutil porque coloca la frontera entre lo normal y lo patológico -cuya naturaleza es esencialmente social y cultural- a un nivel que deja la parte más importante a la patología y a lo que depende del médico.<br />
<br />
Diferentes factores concurren para obtener este resultado. En primer lugar, el hecho de que la salud sea considerada como un valor social: la salud es una exigencia. ¿Cómo no hacer todo lo posible para estar sano en una sociedad que margina a los que no producen? ¿Cómo no desear la salud a cualquier precio, cuando los medios más diversos imponen normas de bienestar que no podemos dejar de respetar, si no queremos aparecer como unos desgraciados? ¿Un ejemplo? Este artículo aparecido entre otros muchos, en una revista de “información” médica, para el gran público: <br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/caspa.jpg" title="La caspa, ¿un problema existencial?"/><br />
<br />
<i>“La caspa, puede decirse, que espolvorea a los que se resignan a soportarla con una especie de polvo de mediocridad, lo mismo que ocurre con todas las pequeñas enfermedades cutáneas que no se cuidan: los que las sufren no pueden pretender dar “una imagen” favorable. Y no a causa solamente de la desgracia física, en sí misma, sino más bien por la actitud derrotista de quien la soporta sin decidirse a buscar remedio… El hombre -o la mujer- con caspa es un personaje que pertenece al pasado”</i>. Y, naturalmente, el artículo termina con el consabido consejo: <i>“Consulte a su médico”</i>.<br />
<br />
¿Cómo no mencionar también la indecente publicidad que acompaña con demasiada frecuencia las “hazañas” de tal o cual cirujano famoso?<br />
<br />
<b>MEDICALIZACIÓN DEL MALESTAR Y LAS RELACIONES</b><br />
<br />
Existe, finalmente, el fenómeno de “medicalización del malestar”, es decir, la transformación de cualquier carencia de bienestar, sea cual fuere su naturaleza (malas relaciones en el trabajo, en la familia, etc.) del “problema”, que, como está socialmente admitido, pueda presentarse al médico. Con más razón aún, existe la medicalización de la angustia fundamental, la angustia ante la muerte.<br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/pareja%20paseando.jpg" title="¿Puede la medicina solucionar nuestros problemas?"/><br />
<br />
Es contra esta manía de la medicalización contra la que hay que luchar. La institucionalización de las relaciones humanas y del bienestar. ¿Por qué detenerse a recoger a un herido? Para esto están las ambulancias. ¿Por qué hacer un lugar en la vida para los ancianos? Para eso están los asilos. ¿Por qué dedicar nuestro tiempo a los que tienen necesidad de exponernos sus problemas? Que se los cuenten al médico. ¿Por qué no alejar de nuestras mentes las reflexiones sobre la muerte? Ahí está la medicina para solucionar el problema. ¿Por qué prestar servicios a los demás? Ya existen instituciones para ello.<br />
<br />
Por el contrario, en una sociedad en la que los problemas no se dejarían en manos de un puñado de profesionales, sino que desembocarían en una arte de vivir en una colectividad juiciosa, todo el mundo saldría ganando.<br />
<br />
<b>¿LA SALUD AL PRECIO DE LA ALIENACIÓN?</b><br />
<br />
Pero la institucionalización y el profesionalismo son igualmente creadores de alienación. Confiar la solución de nuestros problemas de salud y bienestar a personas que “están ahí para eso”, quiere decir, demasiado a menudo, abdicar de nuestras propias responsabilidades en la materia. <br />
<br />
<img src="http://oliver.bitacoras.com/imagenes/quir%F3fano%20y%20conciencia.gif" title="El poder de la medicina"/><br />
<br />
Y es más grave todavía, dejar que un cuerpo de profesionales tome, él solo, las decisiones que conciernen a toda la colectividad; lo que quiere decir, con mucha frecuencia, aceptar decisiones que reforzarán el poder de ese cuerpo y la dependencia de todos los demás respecto al mismo.<br />
<br />
La salud a cualquier precio, incluso al precio de una institucionalización más alienante, quizá, que la propia enfermedad, es un objetivo decadente. Aunque se necesite gozar de buena salud para poder vivir bien, el sentido de la vida no está necesariamente contenido en esta exigencia.<br />
<br />
Estas cuestiones pueden llegar a ser dramáticas en una época que va a conocer, con toda evidencia, descubrimientos biológicos fundamentales. Del uso que se haga de ellos dependerá el destino y la felicidad de los hombres. <br />
<br />
No es posible pensar que una sociedad consciente y responsable pueda desentenderse de toda decisión y dejarla en manos de los profesionales, por muy competentes que sean.<br />
<br />
<b>J.P.DUPUY - S.KARSENTY, <i>“La invasión farmacéutica”</i>, 1.974.</b><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Blog del Movimiento Ciudadano</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/17/blog-del-movimiento-ciudadano</link>
<description><![CDATA[ El Movimiento Ciudadano por la República Constitucional ya tiene su blog propio.<br />
<br />
A través de él, todos los amigos de la Democracia, podrán expresar sus inquietudes, hacer propuestas, comunicar noticias, enviar reseñas, anunciar actividades, y cualquier otra cosa que se les ocurra.<br />
<br />
Enhorabuena a todos. Oliver.<br />
<br />
<u><b>Enlace</b></u>: <a href="http://www.israelnava.com/republicaconstitucional/" target="_blank"><u><b>Movimiento Ciudadano por la República Constitucional</b></u></a><br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Entrevista a García-Trevijano</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/entrevista-a-garcia-trevijano2</link>
<description><![CDATA[ Transcribo una de las entradas publicadas en el blog del Movimiento Ciudadano, aún en borrador, que se publicará mañana:<br />
<br />
<u><b>"EPOCA", entrevista a García-Trevijano</b></u><br />
Archivado en Noticias • Fecha: 15-05-2006 09:41:00<br />
<br />
En su número 1101, del 12 al 18 de mayo de 2006, la revista "ÉPOCA" publica una entrevista, a cuatro páginas, de Miguel Gil a García-Trevijano.<br />
<br />
En una de las entradillas de la revista, se resume muy bien la posición de este insigne precursor de la República Constitucional:<br />
<br />
<b>"Califica nuestro sistema como oligarquía de partidos, en el que ni existe representación ni separación de poderes. Nos encontramos en una trampa, un fraude. Aboga por la llegada de la República Constitucional".<br />
</b><br />
Os recomiendo su lectura y divulgación. No tiene desperdicio. <br />
<br />
OLIVER.<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Blog de García-Trevijano</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/blog-de-garcia-trevijano</link>
<description><![CDATA[ <b><u>Antonio García-Trevijano Forte</u></b>, ya tiene blog. Se llama: “LA REPÚBLICA CONSTITUCIONAL” y en él podréis leer, desde ahora mismo, a modo de presentación, su “Saludo republicano”.<br />
<br />
Es su intención ofrecer a todos los lectores, regularmente, sus reflexiones y análisis sobre Política, Derecho Constitucional, Historia o Arte. <br />
<br />
Confío en que le daréis la máxima publicidad. <br />
<br />
Enhorabuena, D. Antonio. <br />
<br />
<u>Dirección</u>: <b>www.antoniogarciatrevijano.com </b><br />
<br />
OLIVER.<br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Trevijano: El esplendor cultural de la República</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/13/trevijano-el-esplendor-cultural-de-la-republica</link>
<description><![CDATA[ <u><b>1ª Carta al Club Republicano<br />
</b></u><br />
Creo que también os será útil conocer mi primera carta al Club Republicano, que reproduzco a continuación:  <br />
<br />
<b>ADHESIONES AL DISCURSO SOBRE LA REPÚBLICA </b><br />
<br />
"La repercusión de <a href="http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/04/24/conferencia-la-republica-constitucional" target="_blank"><b>mi discurso</b></a> en el <b>Ateneo</b> ha sido superior a la que esperaba. La difusión del mismo en la <b>Estrella Digital</b> del día 6 de abril, ha recibido un “espectacular” aumento de las entradas a dicho diario, y ha motivado la adhesión del propio editor, <b>Pablo Sebastián</b>,  en su artículo editorial del día 7.<br />
<br />
 Escritores argentinos me proponen un ciclo de conferencias en <b>Buenos Aires</b> para propagar la nueva <b>Republica Constitucional</b>. Columnistas de periódicos nacionales se han comprometido a comentar cualquier acto cultural o político donde intervenga. Grupos independientes de provincias me piden que los coordine en un movimiento por la <b>República Constitucional</b>.  <br />
<br />
Me consta que el texto de mi discurso circula en las principales embajadas, en medios militares y entre miembros de la <b>Conferencia Episcopal</b>. En otros sitios de <b>Internet</b> se comenta muy elogiosamente. <br />
<br />
Fue una lástima que la falta de organización del acto (invitaciones personales, anuncios en radio y periódicos, carteles en las universidades y centros de trabajo, llamadas telefónicas, convocatorias singulares en  internet), el anacronismo de la decoración, la deficiencia de la instalación acústica y el bajo nivel cultural de las preguntas,  disminuyera la impresión de modernidad y juventud que la materia y la forma de mi discurso requerían.  Vuestro acierto fue la elección del momento. No el sitio, ni la hora.  <br />
<br />
<b>LA HONESTIDAD, MÁS VALIOSA QUE LOS SUEÑOS</b><br />
<br />
En esta fase inicial de la acción republicana no se debe buscar el número sino la calidad de los nuevos republicanos. No debéis contar con la ayuda de nostálgicos de la <b>II República</b>. Buena gente que ni olvida ni aprende nada. <br />
<br />
El dinamismo lo encontrareis en las universidades,  la eficacia en los jóvenes ejecutivos y la penetración de la idea en periodistas y profesores. Sólo debéis perseguir objetivos modestos y alcanzables. <br />
<br />
Lo fundamental es adquirir experiencia de dirigentes políticos con ideales. Vuestra honestidad y  preparación profesional  vale más que un ejército de  soñadores.  <br />
<br />
<b>CULTURA, DIGNIDAD, SIMPLICIDAD</b><br />
<br />
La nueva oratoria republicana no puede permitirse la torpeza de aburrir con frases hechas, palabras desgastadas o vocablos de propaganda que han perdido su potencia emotiva. La sinceridad moral no llega a manifestarse sino a través de la sinceridad mental. Que solo está al alcance de los que osan pensar por sí mismos. <br />
<br />
Os adelanto que no participaré en ningún acto público donde los republicanos que intervengan no tengan algo que decir. La <b>República</b> ha de comparecer en público con esplendor cultural en la expresión, dignidad política en  la presentación y simplicidad  en la argumentación que la reclama: unidad nacional, democracia política, separación de poderes, representación de los ciudadanos y no de los partidos, control del gasto público, regeneración ética, transparencia informativa, absoluta interdicción de la demagogia, incluso de la republicana. <br />
<br />
<b>ÚNICO OBJETIVO: LA DEMOCRACIA POLÍTICA</b><br />
<br />
No son los defectos de la <b>Monarquía</b>, sino las virtudes de la <b>Republica</b> lo que la justifican. La democracia política es el único objetivo de la <b>República</b>. <br />
<br />
La democracia social es cuestión que pertenece a la ideología de cada <b>Gobierno</b>. Aunque las conquistas del <b>Estado de Bienestar</b> han de ser defendidas y promovidas por el principio de la igualdad de derechos republicanos. <br />
<br />
La idea de los derechos republicanos, contra los privilegios monárquicos, no está desarrollada en la cultura del <b>Estado de Partidos</b>, porque éstos gozan de derechos y facultades que no tienen los individuos".  <br />
<br />
<b>Antonio García-Trevijano<br />
</b>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Trevijano: Las virtudes de la República Constitucional</title>
<link>http://oliver.bitacoras.com/archivos/2006/05/12/trevijano-las-virtudes-de-la-republica-constitucional</link>
<description><![CDATA[ <u><b>Madrid, 11 de mayo de 2.006.</b></u><br />
<br />
<u><b>Carta 3ª  </b></u><br />
<br />
Querido Oliver:  <br />
<br />
Te confirmo que el movimiento social y cultural por la República Constitucional no debe ser confundido con un grupo cerrado, un partido, o con cualquier otro tipo de organización  o asociación política. <br />
<br />
Del mismo modo que no es legítimo que un partido nacionalista se apodere de la idea de nación, tampoco lo es que la República se utilice como patrimonio particular de los partidos que la incorporan a sus siglas. <br />
<br />
<b>LO QUE DEBE SER COMÚN</b><br />
<br />
Lo que debe ser común (España, nación, república, pueblo, libertad, democracia) no puede apellidar  un grupo. La adjetivación de estos sustantivos (español, nacional, republicano, popular, liberal, democrático),  denotaría falta de respeto por los demás partidos, asociaciones o grupos que también serían, en la Republica Constitucional, partes de la sociedad política española, nacional, republicana, popular y democrática.   <br />
<br />
En cambio, los partidos que rechazan su adhesión a cualquiera de los elementos de este patrimonio común, no solo están legitimados para llamarse agrarios, obreros, regionales, independentistas o fascistas, sino que están obligados a ello para no ser confundidos. <br />
<br />
El término griego laocrático, la parte dinámica del pueblo que decide en las situaciones confusas, es muy adecuado para bautizar un movimiento que aspira a concretar, en torno a las ideas constituyentes de la III RC,  los ideales difusos de esa tercera parte de la población que de hecho se sitúa fuera del régimen monárquico de partidos, a fin de movilizarla para que decida en el momento constituyente.   <br />
<br />
<b>CREAR UNA OPINIÓN ILUSTRADA</b><br />
<br />
En esta primera etapa, de orden pre-político, nuestro único objetivo consiste en crear una opinión ilustrada, en núcleos profesionales, sobre lo que es la democracia  formal y la única forma de Estado capaz de realizarla, junto con la permanencia de la unidad nacional. Poco a poco iré destruyendo en la Web cada una de las objeciones que la ignorancia o la mala fe le oponen. <br />
<br />
Para que esta selecta difusión de la moderna y nueva idea republicana llegue a ser influyente, debe conquistar  una parcela de la opinión pública en la sociedad civil. De momento carece de importancia que la nueva idea republicana no esté presente en la sociedad política (partidos y medios). Eso se conseguirá con suma facilidad en  el momento oportuno.  <br />
<br />
Abrazos afectuosos. <br />
<br />
<b>Antonio García-Trevijano.  </b> <br />
]]></description>\n</item>
</channel>
</rss>