Los hombres del siglo o los ladrones de la virtud
25-03-2006 00:47:07
- “Confucio dijo: Cuando un hombre del siglo pasa ante mi puerta y no entra en mi casa, no siento indignación alguna, porque los hombres del siglo son los ladrones de la virtud. ¿Qué clase de hombres –continuó Wàn Zang- eran estos a los que llamaba hombres del siglo?”

Mencio respondió: “Son los que dicen de nosotros: ¿Porqué estos hablan tan grandilocuentemente? ¿Por qué sus palabras no se corresponden con sus actos ni sus actos con sus palabras? ¿Por qué citan todo el tiempo a los clásicos y obran de forma tan especial y tan fría? Nosotros hemos nacido en esta época y obramos en ella lo que puede hacerse de bueno ahora. Son como eunucos aduladores de su época. A estos es a los que se llama hombres del siglo.”
Wàn Zang dijo: “En su región, todo el mundo tiene a estos hombres por honestos; y en todo lo que hacen los son, ¿por qué Confucio los considera ladrones de la virtud?”
Mencio respondió: “No puede alegarse nada con que culparles, no hay crítica que hacerles; están de acuerdo con las costumbres imperantes y colaboran con una época corrompida. Sus principios tienen una apariencia de rectitud y sinceridad; sus actos parecen desinteresados y puros. Todos gustan de ellos y ellos se consideran a sí mismos rectos. A pesar de todo esto, es imposible avanzar con ellos por el buen camino y, por eso, se les llama ladrones de virtud.”
Confucio decía: “Odio la apariencia que no es realidad; odio que se confunda la cizaña con el trigo; odio que las palabras retorcidas se confundan con la rectitud de principios; odio que el discurso hábil se confunda con la sinceridad; odio que la música popular se confunda con la buena música; odio que el color morado se confunda con el rojo; y odio que los llamados hombres honestos del siglo se confundan con los verdaderamente honestos”.
El hombre superior solo quiere volver a la verdadera senda; si ésta es la correcta, los hombres corrientes y vulgares se elevarán hasta la virtud y, entonces, todas las maldades y vicios desaparecerán.
EL LIBRO DE MENCIO, filósofo confucionista, capítulo XXXVII.

Mencio respondió: “Son los que dicen de nosotros: ¿Porqué estos hablan tan grandilocuentemente? ¿Por qué sus palabras no se corresponden con sus actos ni sus actos con sus palabras? ¿Por qué citan todo el tiempo a los clásicos y obran de forma tan especial y tan fría? Nosotros hemos nacido en esta época y obramos en ella lo que puede hacerse de bueno ahora. Son como eunucos aduladores de su época. A estos es a los que se llama hombres del siglo.”
Wàn Zang dijo: “En su región, todo el mundo tiene a estos hombres por honestos; y en todo lo que hacen los son, ¿por qué Confucio los considera ladrones de la virtud?”
Mencio respondió: “No puede alegarse nada con que culparles, no hay crítica que hacerles; están de acuerdo con las costumbres imperantes y colaboran con una época corrompida. Sus principios tienen una apariencia de rectitud y sinceridad; sus actos parecen desinteresados y puros. Todos gustan de ellos y ellos se consideran a sí mismos rectos. A pesar de todo esto, es imposible avanzar con ellos por el buen camino y, por eso, se les llama ladrones de virtud.”
Confucio decía: “Odio la apariencia que no es realidad; odio que se confunda la cizaña con el trigo; odio que las palabras retorcidas se confundan con la rectitud de principios; odio que el discurso hábil se confunda con la sinceridad; odio que la música popular se confunda con la buena música; odio que el color morado se confunda con el rojo; y odio que los llamados hombres honestos del siglo se confundan con los verdaderamente honestos”.
El hombre superior solo quiere volver a la verdadera senda; si ésta es la correcta, los hombres corrientes y vulgares se elevarán hasta la virtud y, entonces, todas las maldades y vicios desaparecerán.
EL LIBRO DE MENCIO, filósofo confucionista, capítulo XXXVII.
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Referencias
Hizo la Referencia Filosofía Digital » UNA TAREA DE GENEROSA LOCURA, por Oliver del Valle el día 2008-08-03 16:32:49h.
[...] Confucio llamaba ladrones de virtud: hipócritas demagogos que presumían de poseer virtudes que desconocían. ¡Qué anticuado es ser “moderno”!
¡HAGAMOS UNA REVOLUCIÓN!
Con D. H. Lawrence, declaro que cada minuto que pasa me [...]
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