Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Filosofiadigital.com

BLOG-ARCHIVO DE TEXTOS sobre filosofía, ciencia, arte, literatura, política y religión.

Errores y prejuicios

18-03-2006 00:51:11
Los Ídolos y las falsas nociones que han ocupado ya el entendimiento humano y han arraigado profundamente en él no sólo asedian las mentes humanas haciendo difícil el acceso a la verdad, sino que en el caso de que se diera y concediera el acceso, esos ídolos saldrán de nuevo al encuentro y causarán molestias en la misma restauración de las ciencias, a no ser que los hombres, prevenidos contra ellos, se defiendan en la medida de lo posible.

El entendimiento humano, una vez satisfecho con una determinada concepción (ya sea por haberla recibido de la tradición y haberle dado crédito, ya sea porque resulta agradable), lleva todo lo demás a coincidir con ella y a apoyarla.



Y aunque la fuerza y cantidad de las instancias contrarias sea mayor, o no las toma en consideración o las menosprecia o las aparta y rechaza con distinciones, por el grave y pernicioso prejuicio de que permanezca intacta la autoridad de aquella primera concepción.

Por eso respondió correctamente aquél que –siéndole mostrado el cuadro colgado en el templo por aquellos que habían cumplido la promesa efectuada con ocasión de un peligro de naufragio- a aquellos que le urgían a responder si reconocía la providencia divina, preguntó a su vez: “¿Y dónde están pintados los que perecieron tras haber efectuado la promesa?”.

Lo mismo ocurre en casi todo tipo de superstición, como por ejemplo en la astrología, en los sueños, en los auspicios, en los castigos divinos, etc. En estos casos los hombres que gustan de estas vanidades advierten los acontecimientos cuando se confirman, pero cuando resultan falsos (aunque esto ocurra con mucha más frecuencia) los pasan por alto y omiten.

Pero este mal infecta mucho más sutilmente la filosofía y las ciencias, en las cuales lo que una vez resultó agradable corrompe todo lo demás (aunque sea mucho más sólido y superior) reduciéndolo a su propio orden.

Pues el hombre cree especialmente aquello que desea que sea verdadero y por eso rechaza las cosas difíciles por impaciencia en la investigación, las cosas sobrias porque coartan sus esperanzas, las cosas más profundas de la naturaleza por superstición, la luz de la experiencia por orgullo y soberbia de que no parezca que la mente se ocupa de asuntos viles y mudables, las cosas paradójicas por la opinión del vulgo; y finalmente el afecto penetra y corrompe el entendimiento de innumerables formas, frecuentemente imperceptibles.

Hemos discurrido ya de las distintas clases de ídolos y de su aparato. Todos ellos deben ser repudiados y rechazados mediante una determinación constante y solemne con el fin de que el entendimiento sea liberado y purgado totalmente de ellos, de forma que al reino del hombre (que se funda en las ciencias) no se acceda prácticamente sino por la misma vía que lleva al reino de los cielos, “donde no es posible entrar si no nos hemos vuelto previamente niños”.

FRANCIS BACON, “La Gran Restauración”, 1561-1626.

Categoría: Antología de la claridad 0 Comentario(s) & 1 Referencia(s)



Referencias
Hizo la Referencia 8c3837c8d70ea07c9105 el día 2007-12-23 12:08:05h.
8c3837c8d70e



Comentarios


Añadir un Comentario


Recordar datos

Hecho con Bitacorae | Alojado en Bitácoras.com | Diseño Raúl García

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009