Partidos, sectarismo y mentiras
11-03-2006 13:31:43
La función hegemónica o de dirección política de los partidos se puede valorar por el desarrollo de la vida interna de los partidos mismos.
Si el Estado representa la fuerza coercitiva y punitiva de reglamentación jurídica de un país, los partidos –que representan la adhesión espontánea de una “élite” a esta reglamentación, considerada como el tipo de convivencia colectiva para el que debe educarse toda la masa- deben mostrar en su vida interna particular que han asimilado como principios de conducta moral las reglas que constituyen en el Estado obligaciones legales.
En los partidos la necesidad se ha convertido ya en libertad y a esto se debe el grandísimo valor político (es decir, de dirección política) de la disciplina interna de un partido y, por tanto, el valor de criterio que tiene esta disciplina para valorar la fuerza de expansión de los diversos partidos.
Desde este punto de vista, los partidos se pueden considerar como escuelas (resistencia a los impulsos de las culturas superadas), honor (voluntad intrépida en el sostenimiento del nuevo tipo de cultura y de vida), dignidad (conciencia de actuar en función de un fin superior), etc.
POLÍTICA SECTARIA
Una de las manifestaciones más típicas del pensamiento sectario (pensamiento sectario es aquel que impide ver que el partido político no es sólo la organización técnica del partido en sí, sino todo el bloque social del que el partido es guía porque es su expresión necesaria) es la de creer que siempre se pueden hacer determinadas cosas, incluso después de haber cambiado la situación “político-militar”.

Fulano lanza un grito y todos aplauden y se entusiasman: al día siguiente la misma gente que ha aplaudido y se ha entusiasmado al oír lanzar el grito, finge que no oye nada, se esquiva, etc.; al tercer día, la misma gente reprende a Fulano, le humilla y llega incluso a golpearle y a denunciarle. Fulano no comprende nada, pero Mengano, que ha dado órdenes a Fulano, le reprocha que no ha gritado bien o le acusa de ser un villano o un inepto, etc.
Mengano está convencido de que el grito, elaborado por su excelentísima capacidad teórica, tiene que entusiasmar y arrastrar siempre, porque los miembros de su camarilla siempre fingen que se entusiasman, etc.
Sería interesante describir el estado de ánimo, de estupor, e incluso de indignación del primer francés que vio rebelarse al pueblo siciliano de las vísperas.
DECIR LA VERDAD, UNA NECESIDAD POLÍTICA
Es opinión muy extendida en algunos ambientes (y esta difusión es un signo de la estatura política y cultural de dichos ambientes) que en el arte político es esencial mentir, saber ocultar astutamente las propias opiniones, los verdaderos fines a que se tiende, saber hacer creer lo contrario de lo que se quiere realmente, etc.
La opinión está tan arraigada y extendida que nadie cree que se diga la verdad. En el extranjero se considera a los italianos, en general, como maestros en el arte de la simulación, etc.
Recuérdese la anécdota hebrea: “¿Dónde vas?" –pregunta Isaac a Benjamín. “A Cracovia" –responde Benjamín. “¡Embustero! Dices que vas a Cracovia para que yo crea que vas a Lemberg. Pero sé muy bien que vas a Cracovia. ¿Qué necesidad tienes, pues, de mentir?”.
En política se podrá hablar de reserva, no de mentira en el sentido mezquino que algunos piensan: en la política de masas, decir la verdad es una necesidad política, precisamente.
ANTONIO GRAMSCI, “Política y sociedad”, traducción y selección de “Quaderni de carceri” (1926-1937), a cargo de Jordi Solé-Tura, Ediciones Península, 1.977.
Si el Estado representa la fuerza coercitiva y punitiva de reglamentación jurídica de un país, los partidos –que representan la adhesión espontánea de una “élite” a esta reglamentación, considerada como el tipo de convivencia colectiva para el que debe educarse toda la masa- deben mostrar en su vida interna particular que han asimilado como principios de conducta moral las reglas que constituyen en el Estado obligaciones legales.
En los partidos la necesidad se ha convertido ya en libertad y a esto se debe el grandísimo valor político (es decir, de dirección política) de la disciplina interna de un partido y, por tanto, el valor de criterio que tiene esta disciplina para valorar la fuerza de expansión de los diversos partidos.
Desde este punto de vista, los partidos se pueden considerar como escuelas (resistencia a los impulsos de las culturas superadas), honor (voluntad intrépida en el sostenimiento del nuevo tipo de cultura y de vida), dignidad (conciencia de actuar en función de un fin superior), etc.
POLÍTICA SECTARIA
Una de las manifestaciones más típicas del pensamiento sectario (pensamiento sectario es aquel que impide ver que el partido político no es sólo la organización técnica del partido en sí, sino todo el bloque social del que el partido es guía porque es su expresión necesaria) es la de creer que siempre se pueden hacer determinadas cosas, incluso después de haber cambiado la situación “político-militar”.

Fulano lanza un grito y todos aplauden y se entusiasman: al día siguiente la misma gente que ha aplaudido y se ha entusiasmado al oír lanzar el grito, finge que no oye nada, se esquiva, etc.; al tercer día, la misma gente reprende a Fulano, le humilla y llega incluso a golpearle y a denunciarle. Fulano no comprende nada, pero Mengano, que ha dado órdenes a Fulano, le reprocha que no ha gritado bien o le acusa de ser un villano o un inepto, etc.
Mengano está convencido de que el grito, elaborado por su excelentísima capacidad teórica, tiene que entusiasmar y arrastrar siempre, porque los miembros de su camarilla siempre fingen que se entusiasman, etc.
Sería interesante describir el estado de ánimo, de estupor, e incluso de indignación del primer francés que vio rebelarse al pueblo siciliano de las vísperas.
DECIR LA VERDAD, UNA NECESIDAD POLÍTICA
Es opinión muy extendida en algunos ambientes (y esta difusión es un signo de la estatura política y cultural de dichos ambientes) que en el arte político es esencial mentir, saber ocultar astutamente las propias opiniones, los verdaderos fines a que se tiende, saber hacer creer lo contrario de lo que se quiere realmente, etc.
La opinión está tan arraigada y extendida que nadie cree que se diga la verdad. En el extranjero se considera a los italianos, en general, como maestros en el arte de la simulación, etc.
Recuérdese la anécdota hebrea: “¿Dónde vas?" –pregunta Isaac a Benjamín. “A Cracovia" –responde Benjamín. “¡Embustero! Dices que vas a Cracovia para que yo crea que vas a Lemberg. Pero sé muy bien que vas a Cracovia. ¿Qué necesidad tienes, pues, de mentir?”.
En política se podrá hablar de reserva, no de mentira en el sentido mezquino que algunos piensan: en la política de masas, decir la verdad es una necesidad política, precisamente.
ANTONIO GRAMSCI, “Política y sociedad”, traducción y selección de “Quaderni de carceri” (1926-1937), a cargo de Jordi Solé-Tura, Ediciones Península, 1.977.
Categoría: Política 2 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Comentario hecho por IRREVERENTE, el día 14-03-2006 17:28:15h.
Comentario hecho por Oliver, el día 15-03-2006 00:32:27h.
Aunque sólo he podido echarle una ojeada, lo mismo digo del tuyo. Me sorprendió la portada (agradablemente, ¡por supuesto!), pero veo que hablas de filosofía de una forma irreverente aunque sustanciosa. Para estirados ya están los profesores de filosofía. Te leeré.
Y por supuesto que te enlazaré, cuando el dichoso servidor de bitacoras.com me permita editar, subir imágenes, quitar y añadir enlaces,... ¡Funciona fatal! Así que me estoy mudando a otro sitio.
Un saludo.
Y por supuesto que te enlazaré, cuando el dichoso servidor de bitacoras.com me permita editar, subir imágenes, quitar y añadir enlaces,... ¡Funciona fatal! Así que me estoy mudando a otro sitio.
Un saludo.
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