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¡Yo acuso!

28-01-2006 23:13:51
“En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia” (Émile Zola).

Hago un paréntesis, entre los artículos, propios o ajenos, que vengo publicando en esta bitácora, para permitirme realizar un acto que sería tan ridículo por mi parte calificar de revolucionario, como hipócrita sería disimular que me mueve a efectuarlo un sentimiento apremiante, “de activar la explosión de la verdad y de la justicia”.

Cuando Émile Zola, padre del naturalismo francés, acusó al gobierno de la República francesa, de cometer con el capitán Dreyfus, una atroz injusticia, lo hizo a sabiendas de que todo el código penal caería sobre él. Aún así, lo hizo. El artículo “¡Yo acuso!”, ha pasado a la Historia como la más encendida defensa que nadie haya hecho jamás de un inocente condenado por la canalla política, militar y judicial.

Sinceramente preocupado por el rumbo que está tomando la política española, no puedo limitarme, como se hace en la mayoría de los casos, a criticar lo que se está haciendo mal. Espero que haya quedado patente, hasta el momento, que no sólo me esfuerzo por diagnosticar, con la mayor exactitud posible, las enfermedades de nuestro cuerpo social y nuestra alma política, sino en proponer las terapias pertinentes, si las hay.

Cuando hace dos meses empecé a publicar mis reflexiones aquí, no esperaba que la política me ocupara tanto tiempo. Mi interés se centra en la filosofía. Pero, en esta hora crucial para España, permanecer callado lo consideraría una traición a mis principios e ideales de siempre. Probablemente, en breve plazo de tiempo, diga todo lo que tengo que decir, y luego me calle. Pero, ahora, ¡yo acuso!

ACUSO A LA CLASE GOBERNANTE, especialmente a la generación de Juan Carlos, Suárez, González, Fraga, Carrillo, Pujol, y demás líderes políticos -responsables de la transición desde la dictadura a la monarquía-, de traicionar el ideal de la democracia y de engañar a los españoles. Todo lo que hay que saber sobre la transición es más que sabido. Está publicado y contrastado. García-Trevijano no ha sido el único en denunciarlo. En esta extraordinaria república de la libertad de expresión, que es Internet, consta también casi todo. Y en este rincón ignorado, sacaremos a la luz, en la medida de lo posible, el crimen de la transición. Aunque haya prescrito. Porque la verdad y la justicia lo exigen.

ACUSO A TODOS LOS SECTORES DE LA CLASE DIRIGENTE, ya sean banqueros, abogados, economistas, periodistas, clérigos o profesores, de blindar la corrupción del régimen político y ocultar el pecado original de la transición, para obtener todo tipo de prebendas, trepar hasta las antesalas del poder o sentarse en la poltrona, aunque fuera a costa de renunciar a la honradez intelectual, la ética profesional o la simple moralidad privada. Les acuso de esconder sus “razones de establo” tras la hipócrita apelación a la “razón de Estado”, cantinela favorita de todos los tiranos, con la cual pretenden engatusar a los ciudadanos y hacerles creer que “es del máximo interés para la sociedad que sus asuntos se lleven en secreto”, ya sea para apoderarse de la soberanía popular, negociar con terroristas, repartirse la nación con los separatistas o negarse a investigar las matanzas de "los últimos bárbaros".

ACUSO A LOS NACIONALISTAS Y CENTRALISTAS, ya sean defensores del “egoísta patriotismo económico del nacionalismo catalán”, del “aldeano patriotismo étnico del nacionalismo vasco” o del "hipócrita patriotismo constitucional" de los partidos nacionales, de envenenar las relaciones entre los pueblos de España y, con la ayuda de un gobierno revanchista e irresponsable, sembrar la discordia entre hermanos, consiguiendo, como dijo Zola,

“que los bribones triunfen insolentemente, derrotando el derecho y la probidad. Es un crimen haber acusado como perturbadores de Francia (léase España) a cuantos quieren verla generosa y noble a la cabeza de las naciones libres y justas, mientras los canallas urden impunemente el error que tratan de imponer al mundo entero. Es un crimen extraviar la opinión con tareas mortíferas que la pervierten y la conducen al delirio. Es un crimen envenenar a los pequeños y a los humildes, exasperando las pasiones de reacción y de intolerancia, y cubriéndose con el antisemitismo (léase anticatolicismo), de cuyo mal morirá sin duda la Francia libre (léase España libre), si no sabe curarse a tiempo. Es un crimen explotar el patriotismo para trabajos de odio”.

ACUSO AL MUNDO DE LA CULTURA de haber introducido en el país ese engendro llamado “posmodernidad”, que ni sus promotores sabrían definir, pero que nos ha traído “el desprestigio cultural de la familia, del trabajo productivo, del pensamiento serio, de la estética, de la moral de la responsabilidad, de la democracia, del Estado y de la nación”. Acuso a los medios de comunicación, especialmente a la televisión, de embrutecer a la población con la basura ideológica pseudoprogresista, haciendo gala, como diría Spinoza, “de cierto encanto en los vicios, de cierta cultura en la necedad y de cierta elegancia en la indecencia. De ahí que, aunque sus vicios resultan repugnantes y vergonzosos, cuando se los considera uno por uno, que es como más destacan, parecen dignos y hermosos a los inexpertos e ignorantes”.

ACUSO A LOS ESPAÑOLES de cobardía ante el poder y de indiferencia ante los males de su patria. No es cobarde el que siente miedo, sino el que es incapaz de sobreponerse a él. Ahora mismo, no hay motivo alguno, excepto el apocamiento y la indolencia, que justifiquen el que los españoles permitan a la clase gobernante destrozar la nación, hipotecar su futuro y arruinar el de sus hijos. Cuando acuso a la generación de la transición, “no quiero decir con ello que solamente el rey Juan Carlos; el jefe de Falange y del Gobierno, Suárez; el jefe del Ejército, general Gutiérrez Mellado; y el símbolo de la continuidad de los políticos franquistas en un régimen de libertades, el señor Fraga, tengan en exclusiva la responsabilidad histórica de haber causado la degeneración del sentimiento español. Muchas causas colectivas tienen que haber concurrido para producir tan lamentable deterioro histórico. Y el pueblo español, dominado por el miedo a peligros irreales y por ignorancias culpables, no puede ser considerado en modo alguno como simple víctima inocente del egoísmo de sus clases dirigentes. Basta ya de tanta demagogia irresponsable” (García-Trevijano).

Al hacer estas acusaciones, cuya dureza no ignoro, digo, para terminar con Émile Zola, que: “Sólo un sentimiento me mueve: que la luz se haga; y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los tribunales y que me juzguen públicamente. Así lo espero”.

Aunque, en mi caso, sea en vano.

Categoría: MANIFIESTOS 5 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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Comentarios
Comentario hecho por Ferran, el día 29-01-2006 13:59:13h.
Es un placer leer este blog que tienes a bien de publicar, de verdad. No suelo estar en desacerdo con tus opiniones por lo razonado de la exposición y la evidente verdad que se muestra tras ella, pero hoy me animo a comentar un punto en el que difiero. Al referirte al "egoísta patriotismo económico del nacionalismo catalán" creo que olvidas que si el nacionalismo vasco, por ejemplo, no es egoísta patriotismo económico, es porque su sistema de financiación es mucho mas autónomo que el catalán. Creo también que acusar al nacionalismo catalán de egoísta no debe hacernos olvidar que el nacionalismo español que sale estos dias a la luz pública para defender la maldad del sistema de financiación propuesto (parece que ya retirado en gran parte por intereses de CiU) en el Estatuto no lo hace en favor de ningún concepto de justícia sino en favor de sus propios intereses. No hay más que ver como los autonomias gobernadas por el PP se han apuntado a pedir todo lo que se le conceda a Cataluña. Acusas a los nacionalistas de envenenar las relaciones entre los pueblos de España, yo acuso a toda la clase política española de hacerlo y en especial al PP que en su juego en la oposición está recuperando el discurso de sus antecesores cada vez con menor vergüenza. Creo que no debiera el pueblo español tener tanto miedo a los nacionalistas o separatistas sino a la legitimidad de algunos de sus planetamientos. Se trata mas de vivir bien (y en paz, por supuesto) que de vivir unidos, creo yo.
Felicidades de nuevo por el blog.

Comentario hecho por Oliver, el día 29-01-2006 19:32:20h.
A Ferran:

Gracias a tí por tu comentario. Y por la objeción que me haces. Seguramente tienes razón. La calificación de los nacionalismos catalán y vasco, que aparecen entrecomillados, los he sacado de "El discurso de la República", de García-Trevijano.Este libro fue publicado en 1.994 y, desde entonces, ha habido cambios sustanciales en la actitud de los partidos nacionalistas, exacerbada seguramente, por los gobiernos conservadores del Partido Popular.

Acepto tu corrección en la que haces extensiva a toda la clase política la responsabilidad de envenenar la sociedad civil.Observarás que he retocado el texto, añadiendo una mención al centralista e hipócrita "patriotismo constitucional", inventado en Alemania para evitar la identificación con su pasado nazi, y mimetizado aquí, tal vez, para soslayar la confusión entre el legítimo patriotismo español y el patrioterismo españolista de Franco.Ya ves que yo también acuso a toda la clase gobernante, nacionalistas y centralistas, de haber traicionado a los españoles y la democracia.

En fin, en mi acusación a los nacionalismos, quería, más que nada, dejar constancia de que "es un crimen explotar el patriotismo para trabajos de odio". Lo haga quien lo haga.Y no me negarás que, en esta competición irresponsable,la izquierda y los nacionalismos, van en cabeza.

Por otro lado, la paz verdadera no es la simple ausencia de guerra, sino la concordia. Y esta sólo se puede conseguir, a mi entender, con una Constitución democrática que sirva de "vínculo" y "unión" entre todos los españoles, primero, y todos los europeos, después.La medicina, para los enfrentamientos civiles y políticos, se llama Democracia Constitucional.

Por favor, sigue honrándome con tus visitas. Y más todavía con tus comentarios.Yo también visito tu blog, aunque me da vergüenza decirte que no hablo el catalán y me cuesta entenderlo. Pero me esfuerzo.

Un cordial saludo. Oliver.

Comentario hecho por Ferran, el día 29-01-2006 21:18:18h.
Gracias por la respuesta.
Al ser yo mismo un "nacionalista" que reniega del discurso patriótico (no se cómo se define esta postura, por espero que exista) acepto la crítica que haces a los partidos nacionalistas pero no estoy de acuerdo en que vayan, junto con la izquierda, en cabeza en esta competición. Creo que la oposición del PSOE al Partido Popular no tiene nada que ver, por ejemplo, con la que el PP está haciendo y que, a mi modo de ver, augmenta la crispación hasta puntos que deberían avergonzar a cualquiera que guste de llamarse demócrata.
Estoy muy de acuerdo contigo (y con Kant) cuando dices que la auténtica paz es la concordia y en el proyecto que propones de Democracia Constituciona.
Seguiré honrándote con mis visitas pero desde la egoísta idea de que me benefician más a mi que a ti. Felicidades por el blog.
Supongo que no hace falta que te diga que no debe darte vergüenza no hablar catalán. Faltaría mas! El hecho de que te esfuerzes ya dice mucho (y muy bueno) de ti.
Un cordial saludo. Ferran

Comentario hecho por Linus, el día 07-02-2006 15:57:48h.
En general:
1- «No hay más que ver como los autonomias gobernadas por el PP se han apuntado a pedir todo lo que se le conceda a Cataluña»: Que yo sepa, en la Comunidad Valenciana lo único que se ha pedido digamos que extravagante, es la llamada «clausula Camps», que al fin y al cabo tan solo reclama lo que le corresponde a otras, en igualdad.
2- «con la que el PP está haciendo y que, a mi modo de ver, augmenta la crispación hasta puntos que deberían avergonzar a cualquiera que guste de llamarse demócrata» En mi opinión, no existe término medio entre el totalitarismo y democracia; o entre la libertad y la imposición. Aparte del PP no conozco otro grupo político que lo defienda realmente o visiblemente, con mayor o menor acierto o con autorirad moral discutible.

Por lo visto defender estos valores de alguna forma, es aumentar la crispación, pero la imposición, la exclusión, el totalitarimso, el fanatismo (religioso, nacionalista, etc.) y el uso de el para conseguir una masa de seguidores, no lo es. Este discurso es el caracteristico de los nacionalistas que culpan constantemente al gobierno central para conseguir algo más, se exige la cesión constante, aún a costa de la igualdad y la libertad de los ciudadanos.

Perdonar mi franqueza, a riesgo de parecer un trol, pero esta limitación es también otra trampa para no poder nunca decir las cosas claras a riesgo de que te acusen de esto mismo.

Un saludo.

Comentario hecho por Anónimo, el día 22-02-2006 01:49:30h.
Tú acusas, y por eso te replico.
[02.02.2006 04:49] - 142 lecturas - 0 comentarios
Artículo/noticia publicado/a en Kaosenlared.net en el apartado de Libre Publicación NO seleccionada por el Kolectivo Editorial

Yo acuso. http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=...
En nuestra sociedad el acusar, aún estando en la verdad, no vale de nada, si el Poder no te acompaña. Y así ha sido siempre, durante la larga Historia de la Humanidad. Cualquier intelectual lo sabe. Yo sólo sé que también se puede mentir hablando de la verdad e, incluso, defendiéndola. Pero no me atreveré a decir que sea este el caso, porque tampoco lo sé.

Digo con Émile Zola, que: “Sólo un sentimiento me mueve: que la luz se haga; y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los tribunales y que me juzguen públicamente. Así lo espero”.
No te juzgarán por eso, porque no juzgan a nadie, de momento, por expresar un deseo. Si a Prometeo le castigaron los Dioses, no fue por implorar la luz para la humanidad, sino por llevársela a los hombres. (Creo, o al menos eso he oído).

NO, también creo que es verdad: ESTO NO ES UNA DEMOCRACIA. Que la cosa es, incluso, de vergüenza.
Pero es lo que tenemos, es decir lo que alcanzamos. Alguno se habrá muerto en el intento, otros no hemos llegado a verla. Por supuesto, no me conformo con esto, pero tampoco estoy dispuesto a admitir, que los esfuerzos modestos (yo pegaba los carteles, para poco más valía, y sabía lo que hacía) que hemos hecho no han servido para nada, aunque haya perdido el tiempo. Hablo del mío particular, que no es muy trascendental en cuanto a decir verdades, pero no importa, porque en pensar y en hablar lo pierdo todos los días. Sin embargo, cuando pegaba carteles, me lo creía. No me arrepiento de haber colaborado desde la base, ni tampoco me resigno. En ella sigo. Que tampoco otros, porque hayan fracasado, se suicidan, a pesar de ser, y haberlo sido, más sabios. Uno hace lo que puede y alguno de los nombrados, de esos nombres políticos rimbombantes que has citado, tal vez no se haya sentido ungido por el pueblo, que ya sabemos que el pueblo, que no es sabio, como dicen, pero es cauto, hace lo que le conviene, o lo que quiere creer, y si hay alguien que le sepa convencer, le sigue. Si David venció a Goliat, aparte de que era diestro, fue porque era el mismo Dios quien estaba de su parte. Y Dios está con el pueblo, mientras que el pueblo sigue a los dioses, aunque éstos le machaquen.

Y en lo demás, si acaso no por lo dicho, que sino por lo formal, estoy de acuerdo contigo en mucho de lo que dices y, sobre todo, en lo que citas de E. Fromm, del que he leído, hace tiempo, “El miedo a la libertad”, e incluyendo también lo de Trevijano, al cual leo, a veces, y me encanta en lo sesudo y clara formalidad. Pero no citas a Marx. Y lo siento, porque no soy universitario. Aunque sí escuela tuve, lo primario y lo demás. La principal, de infancia y adolescencia, y un poco más, ha sido el pico y la pala. La verdad es que es la única de la cual nunca me oirás una queja. Y aquí estoy, intentando comprender y contestando. Un saludo.



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