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Constitución y gobierno de partido

24-12-2005 18:01:33
El principio moral de las revoluciones es instruir, no destruir.

UNA CONSTITUCIÓN COMO VÍNCULO DE UNIÓN

De haberse establecido una Constitución hace dos años (como debería haberse hecho) las violencias que desde entonces han asolado Francia y ofendido el carácter de la revolución habrían sido, en mi opinión prevenidas.

La nación habría tenido entonces un vínculo de unión, y todo individuo habría sabido la línea de conducta que había de seguir. Pero, en lugar de esto, un gobierno revolucionario, algo sin principio ni autoridad, fue puesto en su lugar; la virtud y el crimen dependieron de la casualidad, y lo que fue patriotismo un día se convirtió en traición al siguiente.

PREVENIR LA DICTADURA DE PARTIDO

Todas estas cosas han sucedido por la falta de una Constitución; porque la naturaleza y el propósito de una Constitución es prevenir el gobierno de partido, estableciendo un principio común que limite y controle el poder y el impulso del partido; y que diga a los partidos: hasta aquí habrás de llegar y no más allá.



Sin embargo, en ausencia de una Constitución, los hombres dependen enteramente del partido; y, en lugar de gobernar el principio al partido, el partido gobierna al principio.

LIBERTAD Y AVIDEZ POR CASTIGAR

Una avidez por castigar es siempre peligrosa para la libertad. Ello conduce a los hombres a violentar, malinterpretar y abusar incluso de la mejor de las leyes.

Aquel que asegura su propia libertad, debe proteger incluso a su enemigo de la opresión, porque, si viola este deber, establece un precedente que a él mismo le llegará.

THOMAS PAINE, París, julio de 1.795.

Categoría: Política 0 Comentario(s) & 2 Referencia(s)



Referencias
Hizo la Referencia Filosofía Digital » UNA TAREA DE GENEROSA LOCURA, por Oliver del Valle el día 2008-08-03 16:32:58h.
[...] Paine: “El principio moral de una revolución es instruir, no destruir”. Pero, dándole la vuelta al conocido dicho conservador, considero que quien a los veinte años es revolucionario, tal vez sea porque no tiene cabeza; y qui [...]

[...] o que fue patriotismo un día se convirtió en traición al siguiente“ (París, julio de 1.795).

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