El Dios de Spinoza (II)
16-12-2005 13:18:22
"Y para que usted sepa qué contiene esta obra mía, que pueda disgustar a los predicadores, le diré que muchos atributos que ellos, y todos cuantos yo conozco, atribuyen a Dios, yo los considero como creaturas; y al revés, otras cosas que por sus prejuicios, ellos consideran como creaturas, yo defiendo que son atributos de Dios y que ellos los han entendido mal.
Y además, yo no separo a Dios de la naturaleza tanto como lo hicieron todos aquellos de que tengo noticia" (Carta 6).
“Sobre Dios y la naturaleza, sostengo una opinión muy distinta de aquella que suelen defender los modernos cristianos. Afirmo, en efecto, que Dios es causa inmanente, como se dice, de todas las cosas y no transitiva; aún más, que todas las cosas están en Dios y se mueven en Dios, lo afirmo yo con Pablo y quizá también, aunque de otro modo, con todos los antiguos filósofos e incluso, me atrevería a decir, con todos los antiguos hebreos, en cuanto se puede deducir de algunas tradiciones antiguas, pese a sus innumerables adulteraciones.
No obstante, cuando algunos piensan que el “Tratado teológico-político” se basa en que Dios y la naturaleza (por la cual entiende cierta masa o materia corpórea) son una y la misma cosa, están totalmente equivocados” (Carta 74).
“Por Naturaleza naturante (productora) debemos entender lo que es en sí y se concibe por sí, o sea, los atributos de la sustancia que expresan una esencia eterna e infinita, esto es, Dios, en cuanto considerado como causa libre.
Por Naturaleza naturada (producida), en cambio, entiendo todo aquello que se sigue de la necesidad de la naturaleza de Dios, o sea, de cada uno de los atributos de Dios, esto es, todos los modos (infinitos y finitos) de los atributos de Dios, en cuanto considerados como cosas que son en Dios, y que sin Dios no pueden ser ni concebirse” (Ética, I, 29).
“No podemos imaginar a Dios, pero sí entenderlo. Además, yo no digo que conozco totalmente a Dios, sino que entiendo algunos atributos suyos, pero no todos ni la mayor parte, y es cierto que el ignorar su mayor parte no impide conocer algunos de ellos. Cuando estaba aprendiendo las matemáticas de Euclides, entendí primero que los tres ángulos del triángulo son iguales a dos rectos y percibí claramente esta propiedad del triángulo, aun cuando ignoraba otras muchas” (Carta 56).
Y además, yo no separo a Dios de la naturaleza tanto como lo hicieron todos aquellos de que tengo noticia" (Carta 6).
“Sobre Dios y la naturaleza, sostengo una opinión muy distinta de aquella que suelen defender los modernos cristianos. Afirmo, en efecto, que Dios es causa inmanente, como se dice, de todas las cosas y no transitiva; aún más, que todas las cosas están en Dios y se mueven en Dios, lo afirmo yo con Pablo y quizá también, aunque de otro modo, con todos los antiguos filósofos e incluso, me atrevería a decir, con todos los antiguos hebreos, en cuanto se puede deducir de algunas tradiciones antiguas, pese a sus innumerables adulteraciones.
No obstante, cuando algunos piensan que el “Tratado teológico-político” se basa en que Dios y la naturaleza (por la cual entiende cierta masa o materia corpórea) son una y la misma cosa, están totalmente equivocados” (Carta 74).
“Por Naturaleza naturante (productora) debemos entender lo que es en sí y se concibe por sí, o sea, los atributos de la sustancia que expresan una esencia eterna e infinita, esto es, Dios, en cuanto considerado como causa libre.
Por Naturaleza naturada (producida), en cambio, entiendo todo aquello que se sigue de la necesidad de la naturaleza de Dios, o sea, de cada uno de los atributos de Dios, esto es, todos los modos (infinitos y finitos) de los atributos de Dios, en cuanto considerados como cosas que son en Dios, y que sin Dios no pueden ser ni concebirse” (Ética, I, 29).
“No podemos imaginar a Dios, pero sí entenderlo. Además, yo no digo que conozco totalmente a Dios, sino que entiendo algunos atributos suyos, pero no todos ni la mayor parte, y es cierto que el ignorar su mayor parte no impide conocer algunos de ellos. Cuando estaba aprendiendo las matemáticas de Euclides, entendí primero que los tres ángulos del triángulo son iguales a dos rectos y percibí claramente esta propiedad del triángulo, aun cuando ignoraba otras muchas” (Carta 56).
Categoría: Religión y supersticiones 0 Comentario(s) & 2 Referencia(s)
Referencias
Hizo la Referencia Filosofía Digital » LA HIPÓTESIS MONSTRUOSA, por Jesús Nava el día 2008-07-13 12:36:51h.
[...] tan peregrino es “separar” a las criaturas del Creador, como “confundirlas” con El. Las cosas naturales son en Dios, pero no son Dios, aunque participen de su naturaleza y sean, por eso, divinas. La unión, se capta [...]
Hizo la Referencia Filosofía Digital » LA SANTIDAD DE LOS ATEOS, por Jesús Nava el día 2009-01-19 17:07:11h.
[...] Dios y su naturaleza, podemos afirmar y negar de El lo que nos plazca: que existe o que no existe. Pero esas afirmaciones (del creyente) o negaciones (del ateo) no serán otra cosa que meras palabras, sin idea alguna que les corresponda. Al [...]
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