Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Filosofiadigital.com

BLOG-ARCHIVO DE TEXTOS sobre filosofía, ciencia, arte, literatura, política y religión.

El gobierno mixto y la corrupción

11-12-2005 20:29:33
“El gobierno en una república bien constituida, no requiere ninguna fe del hombre más allá de lo que le pueda revelar su razón. Advierte la racionalidad de todo el sistema, su origen y su propósito; ese gobierno recibe más apoyo cuanto mejor se comprende, las facultades humanas actúan con decisión y adquieren bajo esta forma de gobierno una gigantesca virilidad.

LA MONARQUÍA COMPRA A LA RAZÓN

La fuerza motriz del gobierno mixto es por fuerza la corrupción. Por imperfectas que sean la elección y la representación en los gobiernos mixtos, siguen aplicando una parte mayor de razón de lo que conviene a la parte hereditaria, y por ello resulta necesario comprar a la razón.

Un gobierno mixto es un todo imperfecto, que cementa y fusiona juntas las partes discordantes mediante la corrupción para que actúen como un todo.

IRRESPONSABILIDAD POLÍTICA, POR LEY

En los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupción que pone en marcha a la máquina organiza al mismo tiempo su propia escapatoria.



Cuando se establece como máxima que “un Rey no puede equivocarse”, se le coloca en un estado de seguridad parecido al de los idiotas y al de las personas dementes, y no cabe hablar de responsabilidad por lo que a él respecta (*).

Entonces desciende aquella sobre el ministro, que se refugia tras una mayoría en el Parlamento a la que, mediante la distribución de puestos, pensiones y la corrupción, siempre puede dar órdenes, y esa mayoría se justifica a sí misma con el mismo derecho con que protege al ministro. En este movimiento rotatorio, la responsabilidad resbala de las partes y del todo.

ENIGMA Y SUSPIROS

Eso que llaman Rey en los gobiernos mixtos es en realidad el Gabinete, y como el Gabinete es siempre parte del Parlamento, y los miembros justifican en calidad de una cosa lo que aconsejan y efectúan después en calidad de otra cosa, el gobierno mixto se convierte en un enigma permanente, que entraña para el país, dada la cantidad de corrupción necesaria para fusionar las partes, el gasto de sustentar todas las formas de gobierno a la vez, y que por último se resuelve en un gobierno por comité, en el cual quienes asesoran, quienes actúan, quienes aprueban, quienes justifican, las personas responsables y las personas no responsables, son todas las mismas personas.

Con este artilugio de teatro de pantomima, este cambio de escena y de carácter, las partes se ayudan en asuntos en que ninguna de ellas querría actuar por sí sola. Cuando se ha de obtener dinero, aparentemente se disuelve la masa de la variedad, y pasa por entre las partes una profusión de elogios parlamentarios. Cada una de ellas admira con asombro la sabiduría, la liberalidad y el desinterés de la otra, y todas ella dan un suspiro de compasión ante las cargas de la nación.

UNA REPÚBLICA BIEN CONSTITUIDA

Pero en una república bien constituida no puede ocurrir ninguna de estas soldaduras, ni de estos elogios y suspiros; como la representación es igual en todo el país, y completa en sí misma, cualquiera que sea su ordenamiento en poder legislativo y poder ejecutivo, todos tienen una y la misma fuente natural.

Las partes no son extrañas entre sí, como la democracia, la aristocracia y la monarquía. Como no existen distinciones discordantes, no hay nada que corromper con componendas, ni que confundir con artilugios. Las medidas públicas atraen por sí mismas la comprensión de la nación, y como se basan en sus propios méritos, repudian todos los recursos aduladores de la vanidad. El constante coro de lamentaciones por la carga de los impuestos, por mucho éxito que tenga su práctica en los gobiernos mixtos, es incoherente con el sentido y el espíritu de una república.

Si los impuestos son necesarios, entonces, desde luego son beneficiosos, pero si requieren excusas, la propia excusa implica una acusación. ¿Por qué, pues, se engaña al hombre, o por qué se engaña éste a sí mismo?”.

THOMAS PAINE, “Derechos del Hombre”.

(*) “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. (Constitución española, artículo 56.3).


Categoría: Política 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



Referencias


Comentarios


Añadir un Comentario


Recordar datos

Hecho con Bitacorae | Alojado en Bitácoras.com | Diseño Raúl García

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009