La mejor Constitución
10-12-2005 00:36:40
“Cuál sea la mejor Constitución de un Estado cualquiera, se deduce fácilmente del fin del estado político, que no es otro que la paz y la seguridad de la vida.
Es, por tanto, el mejor Estado, aquel en el que los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos. Ya que no cabe duda que las sediciones, las guerras, y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala Constitución del Estado. Los hombres, en efecto, no nacen civilizados, sino que se hacen.
Además, los sentimientos naturales de los hombres son los mismos por doquier. De ahí que, si en una sociedad impera más la malicia y se cometen más delitos que en otra, no cabe duda que ello proviene de que dicha sociedad no ha velado debidamente por la concordia ni ha instituido con prudencia suficiente sus derechos.
Efectivamente, un Estado político que no ha eliminado los motivos de sedición y en el que la guerra es una amenaza continua; y las leyes, en fin, son con frecuencia violadas, no difiere mucho del mismo estado natural, en el que cada uno vive según su propio sentir y con gran peligro de su vida.
Por consiguiente, un Estado cuya salvación depende de la buena fe de alguien y cuyos negocios solo son bien administrados si quienes los dirigen quieren hacerlo con honradez, no será en absoluto estable.
Por el contrario, para que pueda mantenerse, sus asuntos públicos deben estar organizados de tal modo que quienes los administran, tanto si se guían por la razón como por la pasión, no puedan sentirse inducidos a ser desleales o a actuar de mala fe.
Pues para la seguridad del Estado no importa qué impulsa a los hombres a administrar bien las cosas, con tal que sean bien administradas. En efecto, la libertad de espíritu o fortaleza es una virtud privada, mientras que la virtud del Estado es la seguridad”.
SPINOZA, “Tratado político”.
Es, por tanto, el mejor Estado, aquel en el que los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos. Ya que no cabe duda que las sediciones, las guerras, y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala Constitución del Estado. Los hombres, en efecto, no nacen civilizados, sino que se hacen.
Además, los sentimientos naturales de los hombres son los mismos por doquier. De ahí que, si en una sociedad impera más la malicia y se cometen más delitos que en otra, no cabe duda que ello proviene de que dicha sociedad no ha velado debidamente por la concordia ni ha instituido con prudencia suficiente sus derechos.
Efectivamente, un Estado político que no ha eliminado los motivos de sedición y en el que la guerra es una amenaza continua; y las leyes, en fin, son con frecuencia violadas, no difiere mucho del mismo estado natural, en el que cada uno vive según su propio sentir y con gran peligro de su vida.
Por consiguiente, un Estado cuya salvación depende de la buena fe de alguien y cuyos negocios solo son bien administrados si quienes los dirigen quieren hacerlo con honradez, no será en absoluto estable.
Por el contrario, para que pueda mantenerse, sus asuntos públicos deben estar organizados de tal modo que quienes los administran, tanto si se guían por la razón como por la pasión, no puedan sentirse inducidos a ser desleales o a actuar de mala fe.
Pues para la seguridad del Estado no importa qué impulsa a los hombres a administrar bien las cosas, con tal que sean bien administradas. En efecto, la libertad de espíritu o fortaleza es una virtud privada, mientras que la virtud del Estado es la seguridad”.
SPINOZA, “Tratado político”.
Categoría: Política 3 Comentario(s) & 2 Referencia(s)
Referencias
Hecho con
Mirtila [2006-02-05 08:57:33]
REcomiendo que lean la Costitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Gracias por tu comentario. Pero siento discrepar de tu opinión sobre la actual Constitución española: es una de las peores del mundo. Porque una Constitución debe contemplar y fijar quién tiene el poder político. En una democracia, lo tienen los ciudadanos. En España lo tienen los partidos políticos, por eso es una partitocracia (gobierno de partido, como lo llamaría Paine).
Si deseas mantener algún intercambio sobre estos temas, te aconsejo que lo hagas en el nuevo alojamiento de Filosofía Digital: http://www.filosofiadigital.com/
Casi todos los artículos que están editados aquí, los he trasladado allí, y he añadido otros muchos que seguramente te interesarán.
Además hemos iniciado una Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia: http://www.democraciaconstitucional.org/
Veo que te preocupa la explotación de la inmigración. Nosotros, en nuestra presentación, hemos hecho un llamamiento para que todos los que residen legalmente en España, aunque no disfruten aún de la ciudadanía, se una a nosotros por la democracia.
Un cordial saludo.